
Muchas veces cuando salgo a la calle, observo a la gente; cómo se mueven, cómo es que hablan, cuál es la expresión que llevan en el rostro y desgraciadamente la mayoría de las veces esa expresión es parca, de hartazgo, de pocos amigos o lo que creo aún peor: completamente indiferente. Es como si fueran unos robots que caminan por hacerlo, porque para eso fueron hechos y nada más; seres que caminan, pero no ven, seres que oyen, pero no escuchan.
Cuando vamos por la acera y nos encontramos con estos robots, quizá sólo lo pasamos por alto porque se ha vuelto algo de todos los días, algo muy común, pero qué tal que ese robot o ese ser que tiene un semblante malhumorado y con poco ánimo no es un desconocido, sino alguien a quien amamos o tal vez, hasta nosotros mismos? Entonces la situación se torna complicada e incluso hasta triste, pues tuvimos la oportunidad de abrir los ojos y despertar un día más, sin embargo al parecer continúas dormido porque en lugar de que aprovechemos lo que tiene ese lapso de 24 horas preparado para nosotros, sólo estamos sin estar, somos zombies patéticos de una mala película de terror que lo que hacemos cuando abrimos la boca es quejarnos de lo difícil que es la vida ahora o lo horrible que es nuestro trabajo cuando lo tenemos y cuando no, entonces es lo terrible de no tenerlo; en fin parece que la inconformidad es una característica inherente al ser humano.
Nos encargamos de hacerle a los que nos rodean y hasta a nosotros mismos la vida miserable y lo increíble es que cualquier cosa es buena, hasta el detalle más insignificante es excelente para hacernos enfadar y discutir hasta con las personas más preciadas; pero entonces por qué no ocupar todo ese material al revés, sí, por qué no sólo nos ocupamos de alegramos por lo que poseemos. Por ejemplo si hoy es lunes y yo quería dormir hasta las doce del día, pero no pude porque debía asistir al trabajo a las ocho de la mañana, en lugar de fulminar a quien se me acerque porque muero de sueño o ignorarlos, mejor decido disfrutar mi día, elijo hacer mi trabajo lo mejor posible, saludar a toda la gente con la que me tope con una sonrisa que seguro me devolverán y al final del día llego a casa y me voy a la cama temprano con la satisfacción de haberme trazado un buen día.
Por qué no buscar cualquier cosa, hasta el detalle más insignificante para sentirnos felices, a gusto, plenos. Considero que está en nuestras manos aprender a disfrutar lo que cada uno de nosotros tiene frente a sí, llámese personas, empleos, viajes, dinero, salud, la luz del sol entrando por la ventana o la sonrisa de un pequeño que te mira mientras vas en el camión preocupado por un sin fin de asuntos.
Intenta un día salir con alegría de casa y ve regalando sonrisas a donde vayas, seguro tendrás un increíble día y a la mañana siguiente despertarás con las ganas de hacerlo nuevamente.
Hoy no discutas, solamente por hoy no te enojes, hoy no ofendas a nadie y trata con respeto a todo ser viviente, hoy, por hoy nada más se feliz cada minuto que pase, sólo por hoy déjate sorprender por el mundo, disfrútalo. Y cada mañana al levantarte piensa que... sólo es por el día de hoy.
¡Que tengan un excelente fin de semana!